"La Asociación Provincial de Talleres de Reparación de Automóviles de la Provincia de Sevilla y la Federación de Empresarios del Metal, FEDEME, quieren poner de manifiesto su malestar y denunciar la actitud de desinterés e indiferencia que vienen mostrando los alcaldes de determinados ayuntamientos sevillanos ante el problema de la proliferación de talleres ilegales en sus localidades.
Ambas organizaciones han trasladado en repetidas ocasiones y a través de diferentes vías (escritos, llamadas) su interés por mantener un encuentro con los alcaldes de ayuntamientos como Morón de la Frontera, Utrera, La Rinconada, El Viso del Alcor y Los Palacios y Villafranca, al objeto de ponerlos al tanto de la situación en cuanto al número de ilegales que operan en la localidad, de manera que puedan adoptar las medidas que les correspondan dentro del ámbito de sus competencias.
A pesar de la insistencia y la relevancia del tema que nos ocupa, no se ha obtenido más que la callada por respuesta, siendo especialmente extremo el caso del alcalde de Los Palacios y Villafranca, Juan Manuel Valle Chacón, con quien resulta imposible fijar un encuentro a pesar de existir denuncias contra el 70% de los talleres que operan en la localidad, considerados clandestinos por no contar con las licencias y permisos oportunos para ejercer la actividad de taller de reparación de automóviles.
Tanto la Asociación Provincial de Talleres como FEDEME instan a estos alcaldes a que se muestren colaboradores y receptivos al diálogo con respecto a este asunto que perjudica directamente a sus vecinos. Y es que es necesario recordar que este tipo de negocios clandestinos no cuentan con las licencias, permisos ni papeles para la práctica que realizan, lo que se traduce en una competencia desleal que está haciendo mucho daño al resto de talleres que sí tienen todos los trámites en regla. Esta práctica supone además un grave problema para la seguridad vial, ya que los ilegales no pueden ofrecer las garantías ni la calidad que ofrecen los talleres reglamentarios.
La existencia de estos talleres ilegales supone, pues, un fraude y representa una falta de seguridad total para el cliente, ya que en algunos casos trabajan con materiales no homologados y no cuentan con los profesionales adecuados para el desarrollo de los trabajos de reparación, lo que les permite un ahorro considerable de costes."